Módulo 5: La investigación interdisciplinaria: La enseñanza por proyectos
Los campos de la investigación educativa son numerosos, por ejemplo, para definir políticas
públicas, analizar el retorno económico y social de la inversión en educación, orientar las
prioridades educacionales de un país o región, identificar y promover programas de inversión
o de fomento -como en los numerosos casos de implementación de programas en
Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) que se han llevado a cabo en los últimos
años en países de América Latina-.
También la investigación educativa comprende
numerosas posibilidades relacionadas con el análisis de grandes problemas del sistema
educativo, como la deserción escolar, la formación y promoción docente, el sistema
educativo rural, la articulación entre la educación secundaria y la universitaria, el modelo de
la educación para el trabajo, los problemas de la calidad educativa o la implementación de
campos transversales del currículo como la educación ambiental, por mencionar unos pocos
ejemplos. En la región latinoamericana se encuentra un amplio registro de experiencias,
políticas, seguimientos, documentos, incentivos, programas, cursos, etc. relacionados con
la investigación educativa. A través de los portales educativos de los Ministerios de
Educación, los Observatorios de Educación, las Organizaciones No Gubernamentales –
ONGs-, fundaciones públicas y privadas, así como instituciones internacionales diversas
como la UNESCO, CEPAL, OEI, OEA, entre otras, se registra buena parte de la investigación
educativa.*
En tal sentido, se lograría bastante cuando cada uno asuma el rol que le corresponde en la sociedad y que sea consciente de ello. Haciendo hincapié al sector educativo, podemos observar que mucho depende de esto para que la sociedad misma pueda seguir adelante.
El compromiso de todos los actores es clave. Tanto estudiantes como padres, docentes, directores, gobernaciones y el mismo Estado juegan un papel determinante, pero, como mencionaba al iniciar, todo depende de la noción de responsabilidad y de asunción del rol que le corresponde.
No debe observarse el currículo solamente como un lineamiento basado en competencias duras, sino practicar las blandas y más aún, valorarlas en su justa medida puesto que son ellas las que otorgarán a los estudiantes de hoy las herramientas para destacarse mañana.
Esto puede potenciarse, aprenderse y practicarse en diversos espacios, lugares y horarios que no son necesariamente el aula, este es otro punto que debemos tener claro. Se aprende todo el tiempo, en todo lugar.
Y siendo consciente de esto es mucho mayor la responsabilidad de todos los actores intervinientes en la educación.
*Material proporcionado por la Cátedra CTS.
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