Si realizamos una lectura de los planes de estudios que programan los distintos sistemas
educativos, comprobaremos que hay temas muy relevantes del conocimiento actual del
ser humano que, o bien, no se incluyen en dichos planes, o bien se estudian de pasada,
sin apenas detenernos a profundizar en ellos.
El motivo puede estar en que los sistemas educativos, como tales, están orientados a
ofrecer una formación que permita a los estudiantes incorporarse al mercado de trabajo.
Cuando los mismos llegan al mercado de trabajo se constata la poca madurez, escasa
capacidad de reflexión/debate, pensamiento crítico,… e incluso la falta de conocimientos
globalizados (visión global) para acometer la solución de un determinado problema en
el ámbito laboral, problema este heredado de una educación especializada, muy
compartimentada en distintas materias, sin conexión entre ellas, donde hay poco tiempo
para abrir mentes y ayudarles a conocer, comprender e interpretar el mundo fascinante
que la ciencia está desvelando y, en consecuencia, vivir más intensamente, y no solo
más productivamente, en este mundo.
Lo peor de todo es que, este modelo ancestral se ha impuesto y se acepta sin rechistar,
justificando la necesidad de estrechar las miras (especialización) para profundizar, ya
que, se dice, la contemplación del paisaje que tenemos delante resulta cuanto más
amplia más superficial. Sin embargo, la solución ante este mundo inabarcable no es
parcelarlo sino recorrerlo, pues por pequeña que sea la parcela no se podrá cerrar.
Debemos proponer escenarios de enseñanza-aprendizaje interdisciplinares que propicien
debate, reflexión, centrados en los estudiantes, donde deban ejercer un papel activo
como productores, no únicamente como consumidores de información. La información
disponible en la red debe jugar un papel importante en esta labor.
Las distintas leyes educativas mantienen el debate abierto entre <>,
cuando realmente el problema no radica dar más horas de ciencias o de letras.
Mediante
el enfoque CTS pretendemos que el estudiante del siglo XXI adquiera un cierto bagaje de cultura científica y tecnológica. Es decir, que nuevos actores (estudiantes, y también
docentes) nos relaten, opinen e interpreten este mundo en el que estamos, con ayuda
de las TIC, para que tirando de los hilos de sus narraciones se vaya despejando y nos
cautive lo que ahora nos confunde y desmotiva por inextricable. Si el fin de la acción
educativa es la formación de ciudadanos capaces de comprender el mundo en el que
viven, de manejarse adecuadamente en él y de participar activamente en su mejora, no
parece claro que la modernización escolar esté decididamente del lado de una de las dos
culturas.
El punto clave no es inclinar la balanza hacia una u otra cultura; la clave para una buena
formación integral está en orientar y guiar a los estudiantes en el trabajo autónomo,
elaborar, seleccionar contenidos y utilizar métodos renovados de enseñanza-aprendizaje CTS con ayuda de las TIC, que sean interdisciplinares y derriben los muros establecidos
entre las distintas áreas del conocimiento existentes en los currículos educativos,
favoreciendo las interacciones y conexiones entre las distintas ramas del conocimiento
para potenciar un verdadero aprendizaje significativo.
(M. Martín Gordillo) Si hubiera que resumir brevemente los objetivos de la educación
CTS habría que resaltar principalmente dos:
1. Mostrar que la ciencia y la tecnología son importantes y accesibles para los
ciudadanos y, por tanto, hacer posible su alfabetización tecnocientífica.
2. Propiciar el aprendizaje social de la participación pública en las decisiones
tecnocientíficas y, por tanto, favorecer una educación para la participación
democrática también en ciencia y tecnología.
Hacer sensibles los ciudadanos a la cultura científica. Mostrarles que la ciencia y la
tecnología son construcciones humanas y que, por tanto, también reflejan los deseos,
los intereses y los valores de los humanos. Dotarlos de las herramientas conceptuales
que les permitan comprender el mundo en el que viven y comprometerles con la idea de
que las decisiones sobre el rumbo del conocimiento científico o la transformación
tecnológica de la realidad no pueden delegarse en los expertos tecnocientíficos porque
sus consecuencias afectan a todos. Estos serían algunos de los objetivos relacionados
con la primera de las finalidades descritas.
Promover que los ciudadanos opinen, contrasten y juzguen las distintas alternativas
existentes en relación con el desarrollo de las ciencias y las tecnologías. Habituarles a
hallar las dimensiones éticas, políticas, estéticas, económicas y en general valorativas
presentes en muchos de los problemas que se presentan como técnicos. Fomentar
hábitos de discusión racional, de negociación y de toma de decisiones democráticas en
relación con los problemas concretos en los que la ciencia y la tecnología tienen
consecuencias sociales.
Estos serían algunos de los objetivos en línea con la segunda de
las finalidades de la educación CTS que se han enunciado.
A alcanzar estos dos objetivos pueden contribuir, de manera muy especial, las TIC; con
lo cual, el enfoque CTS + TIC (o, por qué no llamarle, CTS 2.0) será aún más enriquecedor
de lo que ya es per sé.
Fuente: http://www.conacyt.gov.py/cts/pluginfile.php/2023/mod_resource/content/1/DocumentoPrincipal-M%C3%B3dulo%208-Luis-Miguel-Iglesias.pdf
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